A veces en la vida, ocurren cosas que nos sorprenden, nos hacen feliz, nos hacen llorar, nos hacen maravillarnos de lo hermoso que es el vivir día a día. Así mejor siempre se puede aguantar.Hoy venia caminando por la calle, y pensaba en lo afortunada que soy al tener a una vecina que me escuche y me invite a fumar. Y pensar que ella en frente de casa escuchaba "mi enfermedad" sin saber que yo estaba ahí, hasta que un día me encontró con mi nariz de payaso. En si, no tengo tantos recuerdos de aquellos años.
El destino nos ha unido, amiga! Para mi, es como si hubiese sido el otro día que andábamos por Caballito, qué cosas habrás hecho por esas calles!
Hoy felizmente, caminamos sin pensar por las calles de esta cuidad. De día, de noche, dá igual. Siempre con una sonrisa en los ojos, salimos a disfrutar.







































